20.7.05

heladería

Heladería en calle Bailén de Madrid, frente al palacio de Oriente, yendo hacía la Plaza de España.
Por cierto, es una heladeria Palazzo no hacen malos helados.
Nota posterior: Una vez leido el comentario de Rocío, volví al día siguiente al lugar de la foto. lo que allí sucedió podeis verlo en la pelicula "Paola esta aqui". http://paolaestaaqui.blogspot.com pincha aqui para ver esa escena. De paso puedes ver la pelicula que está haciendo Dr. Tripode, merece la pena.

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Canon PowerShot A95 | ISO 100 | f/2.8 | 1/15 | 7.8mm (39mm)

5 comentarios:

Legabal dijo...

Muy buena. Parece un " tebeo ". El color, la diagonal..( Díselo a JuanMi.)

peter panKROME dijo...

Buena foto!:
el muñeco del helado está colocado en el tercio derecho, el niño mayor que entra a por su helado en el izquierdo. Al fondo, la soledad, la oscuridad... el final de la niñez.
En primer plano la alegria, la juventud, la niñez, pero en forma de recuerdo y figura de "comic" como un recuerdo.
En el centro... la puerta al pais de nunca jamas.

antoine dijo...

No decias que habias dejado la serie de Don Quijote¡¡¡ y me pones a Sancho comiendose un helado (no entiendo nada¡¡¡..)

Fuera cachondeos, me alegro que dejes los bodegones por el bien de la humanidad...

Buena foto.

Anónimo dijo...

El encuadre de la derecha, esa linea de sombra me sobra.
¿Y vertical, evitando la segunda puerta y pillando mas el escaparate?
Por lo demas es sugerente, mas ahora con la caló, jeje

Fdo: ramonorum

Anónimo dijo...

Era difícil saber cómo había empezado todo. Gritos, disparos, sangre por todos lados vistiendo de pepitas rojas la blanca suavidad de la nata, el verde atrevido del pistacho, la candidez de la fresa... oscuridad en la calle, sólo iluminada por la potente luz que salía de la heladería. Todo había ocurrido en el interior en apenas unos segundos... un policía vestido de paisano y zurdo se dispone a entrar, la mano derecha en el bolsillo de atrás, con la mano izquierda sujeta un arma. Debe estar atento, el asesino podría seguir dentro... pero no... sólo están las huellas de su crimen, dos cuerpos tirados en el suelo, ningún testigo, pocas pistas...
Nadie podía imaginar que aquel muñeco de sonrisa amable y panza bonachona albergara, tras su impoluto delantal, al mismísimo diablo...

Rocío (al fin has dejado la serie del Quijote, bien!)